Mensaje del 25 de junio de 2009
“¡Queridos hijos! Alégrense conmigo, conviértanse en alegría y agradezcan a Dios por el don de mi presencia entre ustedes. Oren para que en sus corazones Dios esté en el centro de su vida y con su propia vida, hijitos, testimonien para que cada criatura pueda sentir el amor de Dios. Sean mis manos extendidas para que cada criatura pueda acercarse al amor de Dios. Yo los bendigo con mi bendición maternal. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”



Marzo 25 de 1994
“iQueridos hijos! Hoy me regocijo con
ustedes y los invito a abrirse a Mí y a convertirse, en mis
manos, en un instrumento para la paz del mundo. Yo deseo, hijitos, que
todos ustedes, los que han sentido el aroma de la santidad a
través de estos mensajes que les estoy dando, que lo lleven
a este mundo hambriento de Dios y del amor de Dios. Les agradezco a
todos que hayan respondido en tal cantidad y los bendigo a todos con mi
bendición maternal. Gracias por haber respondido a mi
llamado!”





«Escuchen lo que significa la parábola del sembrador: Cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón. Ésta es la semilla sembrada junto al camino. El que recibió la semilla que cayó en terreno pedregoso es el que oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría; pero como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, en seguida se aparta de ella. El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan, de modo que ésta no llega a dar fruto. Pero el que recibió la semilla que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende. Éste sí produce una cosecha al treinta, al sesenta y hasta al ciento por uno.» Mt 13-18